Las mujeres en las artes marciales

Las mujeres en las artes marciales

¡Adiós a mitos y falsedades!

Por Guillermo García Salmorán

Artículo publicado en la revista “Directorio Nacional Deportivo”, marzo de 2010

Se dice que las mujeres son el sexo débil y que por eso nunca podrán ganarle a un hombre en una pelea cuerpo a cuerpo. Pero, ¿por qué se piensa que las féminas son frágiles? Quizá porque los hombres son más corpulentos, o tal vez es la mentalidad que se tiene acerca de que ellas jamás alcanzarán la fuerza masculina. A lo mejor también es cuestión de educación, ya que desde que somos niños nos “meten” ese programa en nuestra cabeza y muchos varones se quedan con él toda su vida. ¿Qué nos decían en la escuela? Las mujeres no pueden jugar futbol porque les pueden dar una patada; si había  talleres escolares el de cocina y corte era para mujeres, y la carpintería y electricidad para hombres. ¿Y en la casa los padres a dónde mandan a sus hijos? En su mayoría, los niños van al Karate, Taekwondo o al futbol americano y las niñas a clases de baile, pintura, piano o gimnasia artística. ¿Y por qué no al revés? Las chiquillas también pueden ser buenas o mejores artes marcialistas que los chiquitines. De hecho, hay varios ejemplos que así lo confirman.

Desafortunadamente traemos varios programas “cochinos” en nuestro cerebro desde la infancia y uno de ésos nos hace ver a las damas como seres indefensos e incapaces; y en un ambiente donde tal parece que nuestra cultura nos impone ciertos paradigmas ya está establecido qué es para las mujeres y qué es lo deben hacer los hombres. La HistoriaUniversalnos dice que los grandes conquistadores, líderes o personajes que dejaron huella en nuestro mundo son, en su mayoría, varones salvo ciertas excepciones como Juana De Arco, La reina Isabel I de Inglaterra, Sor Juana Inés de la Cruz, Isabel Allende, lograron destacar por encimas del llamado “sexo fuerte”, incluso las dos primeras combatieron contra hombres, aunque la reina Isabel nunca fue al campo de batalla −sólo daba las órdenes que sus súbditos debían ejecutar− derrotó a los españoles, no así Juana De Arco, conocida también como la doncella de Orleans, que siendo una adolescente (tan sólo 17 años) lideró al Ejército francés en la Guerra de los Cien Años para liberar a Francia de los invasores ingleses.

Liberación femenina

Desde hace muchos años las mujeres se han ganado un lugar de respeto dentro de la sociedad, muchas veces acaparada y dominada por el sexo masculino. Cada día más, su toma de decisiones cobra más importancia y se hacen notar en muchos ámbitos en donde antes ni figuraban. Muchas féminas han demostrado su talento en la política, el deporte, los negocios y por supuesto en las artes marciales. En la actualidad, no es raro ver a una dama a cargo de un grupo de ejecutivos, dueña de una micro empresa, líder de un partido político o campeona de una disciplina marcial u olímpica. Sin embargo, para que lograran esto tuvieron que luchar contras muchos prejuicios que imponía nuestra comunidad, por el simple hecho de ser mujeres. Antes se pensaba que sólo eran buenas para los quehaceres del hogar, cuidar a los niños y servir al marido, pero que equivocados estaban todos aquéllos que así pensaban.

Ahora bien, el motivo por el que una persona del sexo femenino intenta aprender artes marciales es muy diferente al de los varones, porque por naturaleza éstos son más atrevidos y competitivos. Las mujeres buscan, en la mayoría de las ocasiones, aprender a defenderse y con esto ganar seguridad en sí mismas. No obstante, también tienen que “luchar” contra los mitos de que si entrenan una técnica marcial perderán su femineidad y saldrán lastimadas porque las artes de combate son sólo para los hombres. En ocasiones también desisten por no encontrar en el lugar de entrenamiento a más chicas interesadas en las artes orientales. Tampoco desean que las acosen, las traten mal o les dejen un moretón en alguna parte del cuerpo. Y si a esto le agregamos el miedo que tienen al entrar en un mundo totalmente diferente al suyo, más difícil se vuelve su situación.

Pero a pesar de todo eso muchas damas han vencido todas esas barreras, algunas reales y otras imaginarias, para lograr sus objetivos. Se olvidan del “qué dirán” y prefieren demostrarse a ellas mismas que incluso son mejores que los hombres. Una vez que logran cambiar su forma de pensar y transformar su miedo en seguridad, se convierten en unas guerreras capaces de vencer al más fuerte. Ante todo y lo más importante que cuenta es la actitud con la que enfrentan las situaciones de la vida. Las mujeres pueden suplir su falta de musculatura y fuerza con su sensibilidad nata, la cual podrían aprovechar para ser mejores técnicamente que los hombres.

No es raro ver que en las academias de artes marciales haya más hombres que mujeres. Desde hace mucho tiempo las muchachas han venido luchando por la igualdad de género y porque se respeten sus derechos. Siempre se ha menospreciado a las chicas porque supuestamente los chicos son más fuertes y quizá sea cierto, pero sólo es una fuerza física y no mental. Aquí es donde las artes marciales juegan un papel transcendental para el desarrollo del mal llamado “sexo débil”. Hoy, gracias a que dejaron los prejuicios de lado podemos ver cada día más personas del sexo femenino en los dojos, dojans, kwons demostrando que la debilidad física se suple con inteligencia y dedicación. Ningún arte marcial es exclusivo para los varones y la prueba está en que el entrenamiento duro es igual para damas y caballeros.

Batalla de los sexos 

Algunos estilos de artes marciales son más adaptables para las mujeres, por ejemplo, el Wing-Chun, el Aikido y el Karate Shotokan. Su práctica les ofrece no sólo principios defensivos efectivos de pelea, sino que también les proporciona estrategias ofensivas, aunque cualquier sistema bien enseñado puede ayudarlas a defenderse de ciertos ataques. Se dice que, incluso, las mujeres son mejores para evadir un golpe que bloquearlo, porque quizá confían más en su instinto que en su fuerza, contrario a lo que piensan los hombres. Sin embargo, el entrenamiento de una correcta actitud mental es muy importante en las artes marciales, ya sea para la defensa personal o para las competencias deportivas. Recordemos que uno es lo que piensa.

En los entrenamientos ya no sorprende a nadie que las féminas entrenen a la par de los señores, es más, suelen ser más disciplinadas y entregadas. ¿Qué pasa cuando una mujer logra destacar más que un hombre en el arte marcial?, ¿dónde quedó esa fuerza masculina? Pues hay otro punto a favor de las damas y ése es que también son más concentradas, algo fundamental para el entrenamiento marcial. La concentración ocurre cuando se enfoca en la fuerza (no rigidez) y la ejecución de una técnica al mismo tiempo para lograr que sea efectiva. Contra oponentes más fuertes, las mujeres deben aplicar estos principios para sacar ventaja, bloquear y contraatacar al mismo tiempo es especialmente efectivo para quienes son más pequeños y en apariencia débiles.

En la actualidad, hay jovencitas, damas y señoras que practican artes marciales tan duras como el Muay Thai, las llamadas “artes marciales mixtas” o el boxeo y aguantan los mismos rounds que los varones. Una mujer bien entrenada en Muay Thai con una patada baja puede causar mucho daño a su oponente, y si sabe golpear con el puño muy bien −como se enseña en el boxeo− puede noquear a su rival. Con esto quiero decir que no existe arte, técnica, estilo ni sistema que sólo el género masculino pueda desarrollar. Las mujeres han demostrado que con la práctica marcial se vuelven más fuertes física y mentalmente; tal vez nunca alcancen la misma fuerza que los hombres, pero sí más agilidad y destreza.

Mujeres siempre serán mujeres 

Desde hace mucho tiempo varios sistemas de defensa personal se han hecho muy populares entre las mujeres, las razones pueden ser varias pero la principal es la autodefensa. Muchas veces se cae en el error de que para repeler una agresión se necesita de la fuerza bruta, y la verdad no es así. Aunque las damas no sean tan corpulentas ni fuertes como la mayoría de los caballeros, esto no quiere decir que no puedan aprender a defenderse, es más pueden desarrollar más velocidad y asimilar mejor las técnicas. En los combates deportivos difícilmente una mujer le ganará a un hombre y por esa razón es que hay categorías femeniles y varoniles, pero en la calle todo puede cambiar. Una chica puede salir airosa de un ataque callejero si emplea técnicas simples y directas a los puntos vitales, sin que se ponga a forcejear con su agresor.

En los últimos años el sexo femenino se está imponiendo dentro del campo de las artes marciales. En la actualidad, podemos ver dignas representantes de Tae Kwon Do, Karate, Judo, Kung-Fu o Wu-Shu, Kick-Boxing y artes marciales mixtas. Son dedicadas a su entrenamiento tanto teórico como práctico, lo que ha convertido a varias mujeres en campeonas nacionales, internacionales, panamericanas y olímpicas. Nadie les ha regalado nada, su esfuerzo y dedicación les abrió las puertas del éxito y ya podemos ver también instructoras o profesoras al frente de una academia, algo que hace muchos años no era muy común. Antes si se veía a un maestro al frente de una escuela era sinónimo de confianza, pero si había una maestra no denotaba inspiración. Afortunadamente esto ha cambiado, y en estos tiempos tanto las profesoras como profesores pueden ser buenos en su arte.

Las artes de combate pueden ayudar a las mujeres a que sean mejores personas en su hogar, trabajo, escuela y en sus relaciones personales, cada día de práctica y entrega total les proporcionará la disciplina necesaria que las irá transformando en su desarrollo físico y espiritual. El mejor triunfo no es el que se consigue en las academias, sino fuera de ellas, porque la verdadera “lucha” y que dura para siempre es la Búsqueda del Camino de Vida.